Me reuní con mi prima en la mañana a hacer unos trámites, mas, nunca me preocupe de mi estado intestinal aquel día. Raro porque soy muy precavido, bueno, estuvimos toda la mañana en aquello, registro civil, etc etc . Hasta la hora del almuerzo, a lo que nos dirigimos a casa a preparar el la merienda del medio día, decidimos hacer sus buenos tallarines con una carne, yo recuerdo haber sugerido salsa de tomate, tradicional. Pero el resto insistió en salsa blanca, asi que, me rendí al ser la minoría y acepté aquella salsa (que lleva leche).
Una vez comido y “llenito” me recosté y esperé la hora de mi cita al medico, un oculista amigo de la familia. Iba en la micro con mi prima, que me acompañaba a la cita y luego de bajarme de la micro, lo sentí…. y pensé sólo en maldiciones.. un retorcijón suave pero con la advertencia de que eso seria una verdadera protesta universitaria dentro de mi intestino grueso. Eso me desespero y me puso más inquieto aún
La hora de la cita se acercaba y yo esperaba en la sala de espera, valga la redundancia. Esas salas son muy particulares porque tienen una sensación térmica que insita a cagar… lo cual incremento la punzada…. Así que me pare de la silla y me comencé a pasear… venia como en ondas… se calmaba por ratos, pero regresaba con más fuerza. Pasaban los minutos y la situación era insostenible. Fui a revisar el lugar en busca de algún baño. Encontré uno en ese piso , pero mucha gente alrededor, no podía!.
Baje al primer piso y encontré uno. Así que avisé a mi prima que me cubriera para cuado el doctor dijera SIGUIENTE ¡!
Sin temor, baje y me metí a ese baño oscuro y solitario, (increíble el valor que se obtiene tras esa presión)…. Estaba vulnerable a cualquier ataque… pero me mantuve firme y cague con celeridad mas no con mucha eficiencia. Lo único que me mantenía tranquilo era que siempre salgo preparado (con un poco de confort) cual niño explorador… Salí de ese baño furtivamente y me fui al segundo piso, el doctor aun estaba con el paciente anterior, seguí esperando mientras regañaba cuando… volvió, la segunda patita… así que sin demora fui a ese OASIS de baño y me encerré nuevamente y en tiempo record de expulsión y limpiada salí en menos de 4 minutos de ahí… al fin, vacío y con una Soria de oreja a oreja, el medico me atendió y ahora disfruto de mis nuevos lentes… que maravilla! Pero como consejo… CAGUEN SIEMPRE ANTES!
(historia: gentileza de un aficionado)